Lo mas selecto
Lo mas selecto —¿Para volver a Mundham, por ejemplo? Gracias a Dios, nunca volveremos a Mundham. Los Mundham han pasado a la historia. Nous n’irons plus au bois; les lauriers sont coupés[57] —cantó Straith—. Sale caro.
—Lo que uno hace por los ricos siempre sale caro. No son los amigos pobres los que nos hacen pagar.
—No, hay que tener medios para estar a su altura. No podemos permitirnos amigos opulentos. Pero no sólo nos cuestan dinero.
—También imaginación —dijo la señora Harvey—, porque como ellos no tienen…
—¿Tenemos que proporcionársela nosotros? Desde luego, necesitamos mucha para protegernos —asintió Straith—. Y lo más raro es que nos aprecian.
Ella volvió a pensar un poco.
—Eso es lo que hace más fácil cortar con ellos: nos perdonan.
—Sà —dijo su compañero con una carcajada—, ¡siempre que no te conozcan demasiado…!
—Te tratan como si fueras un amigo de toda la vida, pero ¿qué clase de valor queremos tener? —prosiguió ella.
—SÃ, al fin y al cabo, ¿qué queremos? —preguntó él.
—Para aguantar, quiero decir. ¿Qué necesidad hay?
Eso pareció sorprenderlo.