Lo mas selecto
Lo mas selecto —Esto último era muy bonito —y se dio cuenta de que su cuñado estaba otra vez con ellas.
La señorita Steet era pusilánime: se batió en retirada al instante, aunque Lionel habÃa olvidado ya que estaba enfadado por el modo injurioso en que se habÃa llevado a los niños de la sala de las clases. También Laura se habrÃa marchado si Lionel no le hubiera anunciado que tenÃa algo muy especial que decirle. Eso le dio más ganas de irse, pero tuvo que escucharlo mientras expresaba su esperanza de que no se hubiera ofendido por nada de lo que habÃa dicho antes. Ya no le pareció que estuviera achispado. Se le habÃa pasado o habÃa dormido la mona y ya no daba muestras de dolor de cabeza. SeguÃa exageradamente alegre, como si le hubiera llegado alguna buena noticia y estuviera muy animado. Ella sabÃa qué noticia le habÃa llegado y podrÃa haber pensado, en vista de su actitud, que quizá no le habÃa parecido tan mala como creÃa. No era la primera vez, sin embargo, que lo veÃa contento de tener argumentos en contra de su esposa, y en esta ocasión Laura iba a enterarse de la extrema satisfacción que era capaz de obtener de sus errores. No quiso sentarse otra vez; se quedó junto al fuego, simulando calentarse los pies, mientras él recorrÃa la larga habitación de un lado a otro, poco iluminada aquella noche, pisando algunos dibujos de la alfombra, como si su triunfo se mezclara con la duda.