Lo mas selecto
Lo mas selecto —Oh, creo que llegó con cierta idea —me habÃa contestado la señora Munden después de que se lo explicara—. Porque, además, es inteligente, no sólo hermosa, y no veo cómo, si realmente conocÃa a Nina, podrÃa haber supuesto por un momento que no la querÃa por más que por lo que le quedara aún por renunciar. Además, ¿no le han hecho sentir siempre que es lo bastante fea para lo que sea? —incluso en ese momento era ya portentoso hasta qué punto mi amiga se habÃa hecho dueña del caso y qué luces estaba dispuesta a proyectar sobre el pasado y el futuro de éste—. Si se ha visto lo bastante fea para lo que sea, se ha visto (y ésa era la única manera) lo bastante fea para Nina; y ha tenido su propia manera de demostrar que lo entiende sin necesidad de que Nina se comprometa en nada vulgar. Las mujeres nunca carecen de modos de hacer cosas asÃ, tanto para comunicarse como para recibir conocimientos, métodos que no puedo explicarle y que, aunque pudiera, usted no entenderÃa, ya que incluso para eso es necesario ser mujer. Me atreverÃa a decir que se lo han dicho todo sencillamente con el lenguaje de los besos. Pero, en todo caso, ¿no convierte en algo bastante hermoso la relación entre ellas el resultado de nuestro descubrimiento?
Me reà del posesivo plural.