Lo mas selecto
Lo mas selecto —¿Lady Beldonald? ¿Si no ve lo que nosotros vemos, quiere decir, más que si lo viera? ¡Ah, no le dé más vueltas! —me eché a reÃr—. Pero lo que puedo decirle es por qué, como he dicho antes, podemos hacer más. Podemos hacer lo siguiente: podemos dar a una criatura inofensiva y sensible, hasta el momento prácticamente desheredada, y dársela de una manera tan inesperada que le añadirá mucho valor, la alegrÃa pura de un buen sorbo del orgullo, de un triunfo personal aclamado en nuestro mundo superior y sofisticado.
La señora Munden respondió con entusiasmo a mi repentina elocuencia.
—Oh, qué hermoso serÃa.