Lo mas selecto
Lo mas selecto —No sé qué es lo que ella te ha hecho —dijo Laura con impaciencia.
—Eso es justo lo que quiero contarte. Pero es difÃcil. ¡Y me apuesto cinco libras a que lo está haciendo ahora mismo!
—Eres totalmente incapaz de hacerte respetar —señaló la joven, atreviéndose entonces a disfrutar de una ventaja: la de sentirse superior y aprovechar que habÃa llegado su oportunidad.
Durante unos momentos su cuñado pareció sentir el aguijón de aquella observación.
—¿Y qué tiene que ver semejante ejemplo de descaro con el respeto? ¡Ella es la primera persona que se ha atrevido a desafiarme! —exclamó el joven, cuyo aspecto a duras penas confirmaba esta pretensión—. Tú la conoces bien, no finjas que no —prosiguió en otro tono—. Tú lo ves todo, eres de las listas. No tiene sentido andarse con rodeos, Laura: has vivido en esta dichosa casa y tampoco eres tan ingenua. Además, eres tan buena que tampoco te echarás a gritar si uno se ve obligado a decir lo que piensa. ¿Por qué no creciste un poco antes? AsÃ, en Nueva York, me habrÃa decidido por ti. Tú sà me habrÃas respetado, ¿verdad? No me digas que no.