Lo mas selecto
Lo mas selecto —Sois personas de lo más extraordinarias. Supongo que tienes unas cuantas pruebas para atreverte a decirme estas cosas.
—¡Pruebas! ¡Tengo mares de pruebas! Y no sólo de Crispin, sino también de Deepmere.
—¿Y podrÃas decirme quién es ese Deepmere?
—¿No has oÃdo hablar nunca de lord Deepmere? Se ha ido a la India. Eso fue antes de que tú llegaras. Y no te cuento todo esto por gusto, Laura —añadió el señor Berrington.
—¿De veras? —preguntó la chica con una carcajada singular—. Pensaba que te ponÃa contento.
—Me alegro de saberlo, pero no de decirlo. Cuando digo que me alegro de saberlo, quiero decir que me alegro por fin de saber a qué atenerme. Ahora ya está todo a la vista y sé por dónde ir. Me he enterado a fondo; actualmente es fácil averiguarlo… si vas donde hay que ir. He… He… —vaciló un momento y prosiguió—: Bueno, da lo mismo lo que haya hecho. Sé dónde estoy y eso es un gran consuelo. Está en un callejón sin salida. ¡Ahora veremos quién es el insecto y quién es el sapo! —concluyó Lionel Berrington, alegremente, con una metáfora algo incongruente.
—No es verdad, no es verdad, no es verdad —dijo Laura despacio.