Lo mas selecto
Lo mas selecto Con eso me dijo a la vez más y menos de lo que le habÃa preguntado; en cualquier caso, lo suficiente para que mi siguiente pregunta me pareciera, mientras la formulaba, un poco boba.
—Entonces, ¿está hecho de memoria?
Miró una vez más su obra desde donde estaba; tras lo cual se alejó con un gesto brusco y, dando varios pasos, se me acercó otra vez con un aire y una respuesta que, por mucho que las conociera, eran totalmente nuevas.
—¡Está hecho de odio! —me espetó y salió de la sala. No me percaté del motivo de su marcha hasta que estuvo fuera. Tremendamente afectada por la impresión que habÃa causado en mÃ, se le saltaban las lágrimas y no querÃa que las viera. Me dejó solo un rato con su maravilloso modelo y, durante su ausencia, fui deduciendo cosas. Él estaba muerto, llevaba muerto varios años; como he dicho antes, tal vez la única humillación que conociera en su vida le llegó de esa manera. En cualquier caso, el lienzo lo acogÃa y albergaba como sólo acoge a los muertos. Se me ocurrió que, por su culpa, ella habÃa sufrido lo peor que puede sufrir una mujer y que la herida que él le habÃa asestado, aunque oculta, nunca habÃa sanado. HabÃa vuelto a sangrar mientras ella trabajaba. Sin embargo, cuando Mary volvió a aparecer, sólo habÃa una cosa que decir: