Lo mas selecto
Lo mas selecto —Sabe Dios que veo la belleza. Pero no veo lo que llamas «vileza».
Ella lo miró por última vez y, de nuevo, apartó la vista.
—Oh, era asÃ.
—Bueno, fuera como fuere —recuerdo que le contesté—, me pregunto si puedes soportar la idea de separarte de él. ¿No es mejor dejar que vea primero aquà el cuadro?
Dudó un instante.
—Me parece que prefiero que no venga.
—¿Sigues sin querer verla? —pregunté.
—¿Para qué? Es imposible que cambie el retrato a su gusto.
—Oh, seguro que no lo pide —dije riendo—. Le encantará tal como es.
—¿Estás seguro de tu idea?
—¿De que va a hacerlo pasar por el señor Bridgenorth? Bueno, si no lo hubiera estado de entrada, lo estarÃa ahora, querida amiga. ¡Cómo no va a aprovechar esa oportunidad! SÃ, lo hará pasar por el señor Bridgenorth.