Lo mas selecto
Lo mas selecto Entonces vi con qué estado de ánimo lo conservaría. Pero no vi nada más. Tuve que limitarme a escribir, con cierto pesar, a la señora Bridgenorth, a la que nunca volví a ver, pero de cuya muerte, que precedió en un par de años a la de Mary Tredick, me enteré por casualidad. Éste es el relato de un anciano. He heredado el cuadro y, en su profunda belleza, sin embargo, sigue habiendo algo oscuro. Por extraño que parezca, nadie ha reconocido nunca al modelo, pero todos me preguntan cómo se llamaba. Ni siquiera lo sé.