Lo mas selecto
Lo mas selecto —Pero imagina que, a pesar de la «remuneración», este personaje secundario llegue a enamorarse perversamente de ti. TendrÃa que ser, como tú bien dices, una persona de una clase especial, pero incluso las clases especiales pueden tener sentimientos comunes. Imagina que le gustas demasiado.
Esta observación hizo que se detuviera un poco.
—¿Qué entiendes tú por «demasiado»?
—Bueno, más de lo necesario para que el caso sea tan sencillo como a ti te convendrÃa.
—Oh, el dinero siempre lo hace todo sencillo. Además, me esforzaré en comportarme como un imbécil —y, al verme reÃr, añadió—: Le pagaré lo suficiente para que esté tranquila, que todo le sea fácil. Pero la cuestión —prosiguió, volviendo al mundo real—, la cuestión fundamental es encontrarla primero, maldita sea.
—Claro —asent×, porque no debe faltarle ni un solo elemento para ser plausible. Debe ser, por ejemplo, no sólo «adaptable» a tus necesidades sino, por encima de todo, tremendamente hermosa.
—Oh, tanto como tremendamente… —podÃa tomárselo a broma, ya que la señora Cavenham lo era.
—En cualquier caso, no irÃa bien —sostuve— que fuera un poquito siquiera menos atractiva que…