Lo mas selecto
Lo mas selecto —Bien, ¿que quién? —me interrumpió, no sólo con una expresión cómica al poner en duda mi opinión, sino también como si supiera en quién estaba yo pensando.
Antes de que pudiera contestarle, sin embargo, la puerta se abrió y nos interrumpió una visita, una visita que, ahí mismo, repentinamente, me sirvió de réplica. Pero, por supuesto, por el momento tuve que decirlo para mí: «¡Que la señora Dundene!».