Lo mas selecto

Lo mas selecto

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

__ III __

No tuve nada más que ver con todo aquello, pero antes de que me diera la vuelta estaba ya hecho; lo que quiero decir es que Brivet, cuya primera impresión de la señora Dundene, por alguna razón suficiente, no había sido lo bastante nítida, saltó ahora al pensar que tenía a mano la solución de su problema. Por primera vez estuvieron el uno en presencia del otro, durante media hora, en la que él me manifestó de sobra la sensación de haber encontrado a la mujer de una clase especial. Tenía razón hasta tal punto que nadie podía pasar un rato en compañía de nuestra extraordinaria amiga —sobre todo en aquellos tiempos—, sin darse cuenta enseguida de que era especial. No podía poner en cuestión que hubiera reconocido tan pronto lo que yo había visto al instante; sin embargo, si bien es cierto que bastaba un vistazo para comprender que, por los detalles concretos de situación, historia, aspecto, tono y carácter, Alice daba la talla perfectamente, desde el principio me sentí tan afectado por todo el asunto que deseé lavarme las manos. Me habría gustado decirle algo antes de que todo fuera a mayores, pero a partir de ese momento mi única inquietud fue mantenerme al margen. No obstante, también podría decir de entrada que nunca estuve al margen; porque un hombre habitualmente gobernado por los demonios gemelos de la imaginación y la observación, incluso a costa de su tranquilidad, nunca toma distancia suficiente de nada. Pero quería poder decir a cualquiera de los dos, si pasaba algo: «¡Yo no tuve nada que ver!». Lo que podría suceder, en concreto, era lo que le dije a Brivet la primera vez que me dio una oportunidad. Era lo que deseaba decirle antes de que el asunto avanzara mucho, pero para entonces había ya ido tan lejos que en dos ocasiones —me lo comunicó inmediatamente— la había visitado ya en su casa. Era evidente que deseaba tenerme al tanto, cosa que yo estaba ansioso por declararle que era imposible; pero vino a verme justo después de ir a visitarla. En ese momento le dije lo que me parecía, ¡qué demontre!: que era demasiado buena para su cruel propósito.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker