Lo mas selecto
Lo mas selecto Se trataba de la historia singular de una separación brusca —en una buena casa inglesa—, sucedida años atrás. Un honorable ciudadano británico, de la más respetable clase media, cuando era muy joven, a principio de los años cuarenta, en Dresde, donde lo habÃan enviado a aprender alemán mientras desempeñaba un empleo en la contadurÃa de un tÃo, conoció, admiró y cortejó a una joven americana, debidamente atractiva, domiciliada en aquel perÃodo con sus padres y hermana, igualmente atractiva, en la capital sajona. Casó con ella, la llevó a Inglaterra y allÃ, tras varios años de armonÃa y felicidad, la perdió. Tras su fallecimiento, la hermana en cuestión fue a visitarlo a él y a su hijito, lo que hizo surgir entre ambos algo que terminó por definirse como un sentimiento irresistible. El viudo, cediendo a un nuevo compromiso y una nueva respuesta, y encontrándose ante la necesidad de esta nueva unión, sin embargo tuvo que enfrentarse a las leyes de su paÃs, contrarias a semejante matrimonio. Y si bien en su paÃs tales uniones se veÃan con el ceño fruncido, en el de su cuñada se contemplaban con una sonrisa, de manera que a su alcance estaba la solución. Obligado a elegir entre dos lealtades, abandonó la que parecÃa menos próxima y, en definitiva, trasladó sus posibilidades a un aire más favorable. El lazo se ató, para la pareja, en Nueva York, donde, para proteger la legitimidad de los hijos que pudieran llegar, se instalaron y prosperaron. Llegaron los hijos y una de las hijas, tras crecer y casarse a su vez, se convirtió, si Frank no se equivocaba, en la madre de su Addie, la cual se habÃa visto privada de ella en la infancia debido a su fallecimiento, y la habÃa criado, aunque sin excesivas tensiones, una madrastra, personaje repetido en esta historia.