Lo mas selecto

Lo mas selecto

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Granger sabía que la señorita Wenham había escrito de nuevo a París, y sabía que él debía escribir de nuevo: una situación en la que para ambos abundaban los elementos de un dilema. Si Granger se quedaba tanto tiempo, sería porque no mejoraba, ¡y si no mejoraba, a Addie podía metérsele en la cabeza…! Debían dejar claro que sí estaba mejor, a fin de que ella, recelosa, alarmada por lo que se le ocultaba, no se presentara de repente para cuidarlo. Pero si estaba mejor, ¿por qué se quedaba tanto tiempo? Si se quedaba sólo por el atractivo del lugar, ese atractivo podría ser contagioso. Al final, eso fue lo que vio más claro, de manera que dedicó a su amable discípula horas de profecías más nítidas. Condecía con la idea que quería darle el hecho de que su joven amiga estuviera ya advertida, pero nada podía quedar más claro que su ineficacia, en la medida en que él resistía a la dura prueba. Alegar que se quedaba porque estaba demasiado débil para moverse equivalía a optar por el otro extremo de su dilema. Si se encontraba demasiado débil para trasladarse, Addie traería consigo su fuerza, de la cual, cuando llegara, le daría sobrada muestra. Una mañana, a la hora del desayuno, le sobrevino una convicción profunda. Se enterarían de que se había puesto en camino, recibirían un telegrama hacia mediodía. No lo recibieron, pero, de acuerdo con su teoría, el portento era por ello todavía mayor. Además, aquello tenía un lado alegre y un lado grave, porque para Granger la paradoja y la broma eran sólo el mejor modo de expresar lo que sentía. Oyó literalmente el toque de difuntos y, al contárselo a la señorita Wenham, con la libertad de su conversación, que parecía la mejor manera de costear su parte, imaginó la contingencia con mayor nitidez. No podría volver nunca y, aunque lo anunció con una desesperación que se esforzaba en parecer broma, se dio cuenta de que, lo entendiera o no por fin, al menos lo creía. Consciente de ello, la señorita Wenham escribió de nuevo a Addie y el contenido de su carta excitó la curiosidad de Granger. Pero ese sentimiento, aunque no se disipó, disminuyó mucho cuando, al día siguiente, le comunicó que una hora antes había recibido un telegrama.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker