Lo mas selecto
Lo mas selecto —Llega el jueves.
Él no mostró la menor sorpresa. Era la profunda calma del fatalista. TenÃa que ser asÃ.
—En ese caso, me iré mañana.
Nunca habÃa visto aquella expresión en la señorita Wenham; habrÃa sido difÃcil averiguar si lo que aparecÃa en su rostro era el último fracaso por comprenderlo o el primer esfuerzo.
—¿Y de veras no volverá?
—Nunca, nunca, querida señora, ¿por qué iba a volver? Usted nunca podrá volver a ser lo que ha sido. He visto lo último que quedaba de usted.
—¡Oh! —exclamó de modo conmovedor.