Lo mas selecto
Lo mas selecto —Oh, no, será usted. Yo no tengo nada que ver con eso. Todo es asunto suyo.
Pero ¡qué importaba ya!
—Ya verá —dijo él— que es encantadora. Esta noche me iré a Oxford, nos cruzaremos por el camino.
—Entonces, si es encantadora ¿qué le digo de su parte para explicarle una actitud tan rara como la suya, que se marcha en cuanto ella llega?
—Ah, no se preocupe, no es necesario que le diga nada.
Ella lo miró como no lo habÃa mirado nunca.
—No es asunto mÃo, ya lo sé, ¿pero no es un poco cruel, si están ustedes prometidos?
Granger se rio de un modo tan raro como ella.
—Oh, ése es el precio que he pagado por usted —y extendió la mano.
Ella parecÃa desconcertada mientras se la estrechaba.
—¿Que ha pagado…?
—No estamos prometidos. Adiós.