Lo mas selecto
Lo mas selecto Aquel lugar alimentaba su imaginación, ¿cómo no? Y la imaginación le afectaba los nervios y, todo ello junto, con la intensidad general y la inmersión nueva y completa, le hacían imposible el descanso: apenas podía acostarse por las noches y, ya en la primera semana, en más de una ocasión se despertó de madrugada para dar vueltas, arriba y abajo, con la lámpara, de pie, sentado, escuchando, preguntándose, en la quietud, como si quisiera recuperar algún eco, sorprender algún secreto del genius loci. No habría podido explicarlo y, en realidad, no necesitaba hacerlo, al menos, a sí mismo, puesto que el impulso se limitaba a apoderarse de él y a agitarlo; pero el tiempo que transcurría después de cerrar, después de que se fuera la gente. —Ellos (pues se daba cuenta de que empezaba a pensar en ellos así), predominantes, insistentes, siempre en primer plano—, y que lo acercaba, o debería haberlo acercado, parecía creer él, a la Presencia del santo lugar, ampliaba la oportunidad de la comunión y la hacía más intensa. Estas rondas nocturnas, como él las denominaba, inquietaban a su mujer, que no estaba dispuesta a compartirlas y decía con decisión que un lugar como aquél debería estar prohibido después de anochecer. La señora Gedge se recreaba en la constatación de que su pequeña residencia, aunque fuera contigua, era un lugar distinto, donde ella limpiaba la lámpara, azuzaba el fuego y oía silbar la tetera mientras ponía orden en los descuidos de la criadita que trabajaba allí durante el día; se veía con cierta presteza trazando la línea entre su territorio y aquél en el que podría vagar el gran espíritu. El gran espíritu estaría con ellos durante todo el día: aunque, a decir verdad, al hacer esta observación a su marido, y en esa misma forma, él contestó con un raro «Pero ¿querrá?». Y, al poco, la señora Gedge imaginó vagamente el desarrollo de un antídoto casero en forma de cortinas con marcada tendencia a estar corridas, de objetos modernos y alegres, té, estampados, periódicos, el cultivo desafiante de la ficción femenina que habían rechazado en Blackport.