Lo mas selecto
Lo mas selecto —¡AquÃ!
La buena gente siempre lo entendÃa: ahora aquella actitud casi le inspiraba afecto; siempre decÃan a coro y sin aliento:
—¿Ah�
Y miraban el punto designado, como si todavÃa pudiera verse algún resto del gran acontecimiento. Tras ese gesto, Gedge volvÃa a mirar a su alrededor.
—¡Piénsenlo bien! ¡Éste es el lugar concreto de la tierra…!
—¡Oh, pero si no es la tierra! —decÃa, por lo general, el más atrevido, porque siempre habÃa uno más atrevido.
Entonces, el guardián de la Casa Natal se comportaba con cierta altivez, como si el desgraciado se hubiera imaginado al Inmortal brotando de la tierra, como una patata.
—No estoy sugiriendo que Él naciera sobre el suelo desnudo. ¡Nació aquÃ! —exclamaba con un intransigente talonazo—. DeberÃan incrustar una placa de bronce.
—¿En el suelo? —siempre preguntaba alguien.
—Nacimiento y entierro, siembra, verano, otoño —eso siempre salÃa, con su cadencia especial, gracias a su fuente inagotable—. ¿Y por qué no, igual que en el suelo de una iglesia? ¿Han visto nuestra antigua y magnÃfica iglesia…?