Lo que Maisie sabÃa
Lo que Maisie sabÃa —Su feliz idea, ¿implica que yo alquile una casa para ustedes?
—Para esta desdichada niña sin hogar. Para nosotras serÃa suficiente contar con un techo cualquiera sobre nuestras cabezas; pero naturalmente para usted habrá de ser algún sitio realmente agradable.
La mirada de Sir Claude retornó a Maisie, y con cierta intensidad, como pensó ella; y en la mismÃsima sonrisa masculina habÃa un matiz que semejó querer darle a entender —aunque asimismo ella pensó que no se lo daba a entender a la señora Wix— que le parecÃa demasiado ambicioso aquel proyecto de instalación. Al siguiente instante, empero, él rompió a reÃr con bastante alegrÃa:
—Mi querida señora, usted exagera enormemente mis humildes necesidades. —En una ocasión la señora Wix le habÃa mencionado a su amiguita que todas las veces que Sir Claude la llamaba su querida señora podÃa hacer con ella lo que se le antojara; y Maisie experimentó cierto suspense preguntándose qué irÃa a hacer Sir Claude esta vez. Pero, vaya, Sir Claude no le hizo a la señora Wix sino un comentario cuya fuerza fue percibida por la propia niña—: Me atrae inmensamente su proyecto; pero naturalmente (¿no se da usted cuenta?) he de meditar sobre la situación en que me pondré si abandono a mi esposa.