Lo que Maisie sabÃa
Lo que Maisie sabÃa —Naturalmente quieres saber qué podrÃa ofrecerte yo en tal caso. Mi pobre chavalita, es precisamente lo que yo mismo me pregunto. Yo no veo las cosas, he de confesarlo, con la misma claridad con que las ve la señora Wix.
Su compañerita contempló un instante las cosas que veÃa la señora Wix:
—¿Quieres decir que nosotros no podemos formar nuestro pequeño hogar?
—Se trata de una ruindad por mi parte, no cabe duda, pero el caso es que no puedo abandonar completamente a tu madre.
Ante esto, Maisie emitió un leve pero prolongado suspiro, un ligero sonido de renuente conformidad que indudablemente le habrÃa resultado gracioso a cualquiera que hubiese podido oÃrlo.
—Entonces, ¿no hay otra cosa que se pueda hacer? —preguntó.
—Juro que no veo qué otra cosa se podrÃa hacer.
Maisie hizo una pausa; su silencio pareció significar que tampoco ella tenÃa alternativas que sugerir. Aun asÃ, hizo otro requerimiento:
—Si me quedo aquÃ, ¿vendrás a verme?
—No te perderé de vista.