Lo que Maisie sabÃa
Lo que Maisie sabÃa —La belleza interior de esta niña es la cosa más extraordinaria que existe en el mundo —declaró tajantemente Sir Claude para la señora de Beale.
—¡Oh, lo sé todo sobre ese particular! —se jactó ella abiertamente de su sapiencia.
A Maisie extrañamente todo aquello le infundió una súbita sensación de responsabilidad de la cual intentó zafarse:
—Pero también vosotros poseéis «ese particular»: poseéis el fatal don; ¡ambos lo poseéis de sobra! —espetó.
—¿Belleza interior? ¡Mi querido muchacho, de eso no poseemos ni pizca! —protestó Sir Claude.
—¡Hable sólo por usted, señor mÃo! —dijo jocosamente la señora de Beale—. Yo sà soy buena e inteligente. ¿Qué más se puede pedir? En cuanto a usted, le ahorraré sonrojos y no entraré en detalles personales: únicamente diré que es usted tan apuesto como el que más.
—Los dos sois guapÃsimos; ¡no podéis remediarlo! —se sintió obligada a insistir Maisie—. Y es encantador veros uno junto al otro.
Sir Claude ya habÃa cogido el sombrero y el bastón; se quedó mirándola un momento:
—¡Eres un consuelo en medio de las tribulaciones! Pero debo marcharme a casa a hacer tu equipaje.