Lo que Maisie sabÃa
Lo que Maisie sabÃa —Ah, en ese caso naturalmente tiene que ser rica. —Reflexionó sobre semejante combinación de nacionalidad y rango—. Nunca he visto un sitio tan precioso.
—¿Te fijaste en ella? —preguntó Beale.
—¿Durante la Exposición? —sonrió Maisie—. Salió corriendo demasiado aprisa.
Su padre se rió:
—¡Puso pies en polvorosa! —Ella se habÃa temido que ahora él harÃa algún comentario sobre la señora de Beale y Sir Claude, y sin embargo igualmente la incomodó la forma como él los pasó por alto. Todo lo que aventuró fue, al instante siguiente—: Las escenas vulgares le inspiran horror.
Este punto ella no estaba obligada a desarrollarlo; fue capaz de proseguir como si nada:
—Pero ¿adónde crees que habrá ido?
—Oh, me imaginé que habrÃa cogido un carruaje y que ya estarÃa aquÃ. Pero no tardará en presentarse.
—Puedo asegurar que espero que lo haga —dijo Maisie; habló con una sinceridad engendrada por el efecto que estaba haciéndole toda aquella belleza que los rodeaba, a la cual tal vez infundirÃa mayor realce la propia presencia de la Condesa—. Nosotros nos vinimos demasiado rápido —agregó.
Su padre volvió a reÃrse sonoramente: