Lo que Maisie sabÃa
Lo que Maisie sabÃa —¡SÃ, querida: te he traÃdo con la lengua fuera! —Aguardó un instante, luego prosiguió—: Quiero que ella te vea.
Ante esto, Maisie se alegró del cuidado con que, para su común salida nocturna, la habÃa arreglado la señora de Beale hasta el extremo de «retocarle» personalmente el viejo sombrero. Entretanto su padre insistió:
—Ella te va a caer muy, pero que muy bien.
—¡Oh, seguro que sÃ! —Tras lo cual, fuese por el efecto de haber dicho tanto o por el de una súbita vislumbre de la imposibilidad de decir más, se sintió incomodada y buscó refugio en una ramificación subalterna de la cuestión—: Yo creÃa que era la señora Cuddon.
El regocijo de Beale más bien aumentó que disminuyó: