Lo que Maisie sabÃa
Lo que Maisie sabÃa —Esta mañana, justo después de tu propia visita. Asà fue como os localicé; eso es lo que me ha traÃdo hasta aquÃ.
Sir Claude reflexionó y Maisie guardó silencio.
—¿A quién, entonces, encontraste all�
Ida emitió un sonido de indulgente mofa:
—Me hace gracia tu susto. Sé a qué te refieres. No encontré a la persona a quien me arriesgaba a encontrar, pero estaba preparada para la eventualidad de que hubiera tenido que verla. —Se dirigió a Maisie; la habÃa abrazado más estrechamente—: Pregunté por ti, querida, pero no vi a nadie más que a una sucia criada. TenÃa el semblante enrojecido por los grandes hechos que, según me contó, acababan de tener lugar en ausencia de la señora de la casa; y por fortuna creÃa saber el lugar adonde se te habÃa llevado Sir Claude. Si él no habÃa dejado una pista falsa era aquà donde debÃa encontrarte: ésa fue la conjetura que me guió al ponerme en marcha. —Ida jamás habÃa sido tan explÃcita sobre conjeturas y marchas, y Maisie, mientras asimilaba esto, asimismo observó que Sir Claude participaba de esa inhabitual impresión—. QuerÃa verte —prosiguió su esposa—, y ahora puedes hacerte una idea de las molestias que me he tomado. Hoy tenÃa una barbaridad de cosas que hacer en la capital, pero me las ingenié para zafarme.