Lo que Maisie sabÃa
Lo que Maisie sabÃa —Pues fue amable contigo entonces: lo fue, y por eso me gustó a mÃ. Dijo cosas… que fueron muy hermosas, ¡lo fueron, lo fueron! —Fue casi capaz de decir esto con violencia, pues aun en medio de su estallido de pasión —de la cual formaba parte en realidad aquella violencia— surgió en ella un temor, un dolor, una visión ominosa, precoz, de lo que para el destino de su madre podÃa significar haberse quedado sin una lealtad como la de aquel hombre. Literalmente hubo un instante en que Maisie lo vio: vio locura y desolación, vio ruina y tinieblas y muerte—. ¡Desde entonces he pensado en él con frecuencia, y esperaba que serÃa él… que serÃa él…! —AquÃ, presa de la emoción, le faltó aliento para expresar su filial esperanza.
Pero Ida consiguió hacerla surgir a la luz:
—¿Qué era lo que esperabas, pequeño horror?
—Que serÃa él quien estarÃa en Dover, que serÃa él quien te acompañarÃa. Quiero decir a Sudáfrica —dijo Maisie en otro espasmo.