Lo que Maisie sabÃa
Lo que Maisie sabÃa —¿A que es una maravilla? —preguntó Sir Claude—. Acabo de recibirlo junto con unas pocas palabras de ella. Ella me lo ha enviado diciendo que no hay necesidad de añadir comentarios. Y yo estoy de acuerdo. No hace falta decir más.
—Ella no deberÃa ir por ahà difundiendo semejante horror —dijo la señora Wix—. Lo que deberÃa hacer es arrojarlo directamente al fuego.
—¡Mi querida amiga, ella no es tan lela! Es una hoja demasiado valiosa. —Él habÃa recogido la carta y le dedicó a ésta una nueva mirada de complacencia que le iluminó el rostro—. ¡Un documento como éste… —titubeó, y luego concluyó con un leve espasmo— un documento como éste es, en definitiva, una base!
—Una base ¿para qué?
—Pues para iniciar una nueva vida.
—¿Ella? —Súbitamente la voz de la señora Wix habÃa pasado a ser la voz de la mofa—. ¿Cómo puede ella iniciarla?
Sir Claude le dio vueltas a aquello:
—¿Que cómo puede librarse de él? El caso es que ya se ha librado de él.
—No legalmente. —A ojos de su alumna la señora Wix nunca habÃa presentado tanto aspecto de saber de lo que estaba hablando.
—En efecto —dijo riendo Sir Claude—; ¡pero es que ella no está menos desprovista que yo!