Lo que Maisie sabÃa
Lo que Maisie sabÃa —¿Como yo? —Tras meditada reflexión y pese a lo que de inaudito semejaba encerrarse en esta réplica, Maisie se aventuró a hacer de eco crÃtico.
—Caramba —dijo la señora Wix—, nadie, bien lo sabes, es libre de cometer una fechorÃa.
—¡Una fechorÃa! —La palabra habÃa hecho acto de presencia de un modo que movió a la niña a repetirla.
—Tú cometerÃas una tan grande como la de ellos (y lo mismo harÃa yo) si con nuestra presencia condonásemos su inmoralidad.
Maisie hizo una pequeña pausa; aquello semejaba tan ferozmente concluyente.
—¿Por qué es inmoralidad? —inquirió a continuación pese a todo. Ahora su compañera se volvió hacia ella con un reproche más suave en razón de que en cierta forma fue más profundo:
—¡Lo tuyo es indecible! ¿Tienes idea de lo que estamos hablando?
En pro del restablecimiento de la calma Maisie intuyó que por encima de todo debÃa ser clara:
—Claro que sÃ: de la posibilidad que ellos tienen de aprovechar su libertad.
—Ajá, y ¿para qué?
—Vaya, para vivir con nosotras.
Ante esto, la carcajada de la señora Wix fue literalmente salvaje: