Lo que Maisie sabía
Lo que Maisie sabía Con una sonrisa la recapacitación de la señora de Beale sobre dicha cuestión pareció oscilar entre las dos expectantes atenciones que tenía ante sí; era notable, era extraordinaria su impertérrita aceptación de la presencia de la señora Wix: un milagro que ahora Maisie percibió que también había principiado a reflejarse en la cara larga de aquella señora.
—¡Vendrá, pero tenemos que obligarlo a venir! —espetó jovialmente.
—¿Obligarlo? —hizo de eco Maisie.
—Debemos dejarle tiempo. Debemos jugar nuestras cartas.
—Pero si a nosotras él nos lo prometió solemnemente —replicó Maisie.