Lo que Maisie sabÃa
Lo que Maisie sabÃa —¡Está allÃ, está allÃ! —declaró una vez más mientras, en el cuerpo de la niña, con una insidia casi feroz, hacÃa que «encajara» una prenda Ãntima un poco pequeña.
—¿Quiere decir que él está en la sala de estar? —tornó a preguntar Maisie.
—Está junto a ella —dijo con desolación la señora Wix—. Está junto a ella —reiteró.
—¿Quiere decir en el dormitorio de ella? —siguió Maisie.
Ella hizo una pausa un instante, y dijo:
—¡Sólo Dios lo sabe!
Durante unos instantes Maisie se preguntó por qué razón y de qué modo podrÃa saberlo Dios; sin embargo, esto no demoró sino un momento su nueva pregunta:
—Bien, ¿y ella se vuelve?
—¿Volverse? ¡Nunca!
—¿Se quedará aquà como si nada?
—Ahora tiene una razón de más para quedarse.
—Entonces ¿será Sir Claude quien se marche? —preguntó Maisie.
—¿Marcharse… si ella no se marcha? —La señora Wix pareció otorgarle a esta pregunta el beneficio de un instante de reflexión—. ¿Para qué habrÃa venido… si tuviese que marcharse de nuevo?
Maisie brindó una ingeniosa explicación: