Lo que Maisie sabÃa
Lo que Maisie sabÃa —Exactamente, si es que deseas saberlo. ¿Te parece que ella tenga pinta de querer dejarlo escapar? —inquirió la señora Wix. Tornó a ensimismarse; después prosiguió con mayor intensidad—: ¿Quieres saber real y verdaderamente por qué? Para que ella pueda ser su desdicha y su castigo.
—¿Su castigo? —Esto era más de lo que por ahora Maisie estaba en condiciones de abarcar—. ¿Por qué?
—Por todo. Eso es lo que va a ocurrir: él permanecerá eternamente atado a ella. A ella le importará un comino ser odiada y por su parte no lo odiará a él. Se limitará a odiarnos a nosotras.
—¿A nosotras? —hizo de eco la niña consternadamente.
—Te odiará a ti.
—¿A m� ¡Caramba, yo fui quien los unió! —exclamó dolida Maisie.
—Tú fuiste quien los unió. —Hubo rotundidad en aquella aquiescencia de la señora Wix—. SÃ: fue una labor preciosa. Siéntate. —Comenzó a cepillar el pelo de su educanda y, mientras lo cogÃa en un haz con mano fuerte, prosiguió con una brusca remembranza—: Al principio tu madre lo adoraba; aquello habrÃa podido durar. Pero demasiado pronto él empezó con la señora de Beale. Como dices tú misma —recalcó aplicándole vigorosamente el cepillo—, tú los uniste.