Lo que Maisie sabÃa
Lo que Maisie sabÃa —¡A mà él me cayó muy bien! —repuso Maisie con prontitud; y ante esto, con un sonido inarticulado y una incoherencia aún más insólita, su compañera se inclinó y le dio en la mejilla un rápido mordisquito que aparentemente tenÃa la intención de ser un beso.
—Pues bien, si milady no estuvo de acuerdo contigo, ¿qué demuestra eso? —demandó la señora Wix en conclusión—. ¡Demuestra que sigue encariñada con Sir Claude!
Bajo la luz de algunas de aquellas pruebas, Maisie siguió cavilando hasta que estuvo listo su pelo, pero cuando por fin abrió la boca evidenció no haberlas asimilado del todo. En este momento se asió del brazo de la señora Wix:
—¡Él debe de haber obtenido el divorcio!
—¿En estos dos dÃas? No digas sandeces.
Estas palabras fueron dichas con una irritación que dejó a la niña sin argumentos; de ahà que buscara refugio en tratar el asunto desde un punto de vista enteramente distinto:
—¡Pues yo estaba segura de que vendrÃa!
—También yo; pero no al cabo de veinticuatro horas. ¡Le habÃa concedido algunos dÃas! —gimió la señora Wix.
Maisie, que ahora se desasió, la miró con interés:
—¿Cuántos dÃas le habÃa concedido ella?