Lo que Maisie sabÃa
Lo que Maisie sabÃa —En ese caso, ¿debo escribirle para decÃrselo? —preguntó desconcertada la niña; palideció ante el presentimiento de las cosas horribles que le pareció inevitable tener que comunicar.
—¡Ni lo sueñes, querida mÃa; ya le escribiré yo, descuida! —exclamó la señorita Overmore… que de hecho le escribió con tamaña resolución que sobre la señora Wix descendió un silencio en el que habrÃa podido oÃrse hasta el ruido de una aguja al caer. Durante semanas y más semanas no volvió a dar señales de vida: fue como si la misiva de la señorita Overmore la hubiese eliminado tan sumariamente como su hijita, en Harrow Road, habÃa sido eliminada por el terrible cabriolé. Pero su mismÃsimo silencio se convirtió tras ello en una de las mayores presencias dentro de la conciencia de Maisie: resultó ser una atmósfera cálida y habitable, en la que penetró la niña más lejos de lo que siquiera osó insinuar a quienes tenÃa alrededor. En algún lugar de las profundidades de la misma los frágiles enderezadores estaban pendientes de ella; en algún lugar de la pequeña y turbulenta corriente la señora Wix esperaba con intensidad.