Lo que Maisie sabÃa
Lo que Maisie sabÃa —¡Te has vuelto muy lista! Iremos a un cafetÃn. —Maisie ya estaba en el pasillo; él se puso a buscar algo por el cuarto—. Un momento… mi bastón. —Pero no parecÃa haber ningún bastón en el cuarto—. Da igual; debo de habérmelo dejado en… ¡oh! —Recordó dónde con un extraño escalofrÃo y salió.
—¿Te lo dejaste en Londres? —preguntó ella mientras descendÃan las escaleras.
—SÃ, en Londres; ¡figúrate!
—TenÃas demasiadas prisas por venir —justificó Maisie.
Él le pasó el brazo por encima:
—SÃ, debió de ser por eso. —A mitad de las escaleras él volvió a detenerse bruscamente, dándose una palmadita en la pierna—: ¿Y la pobre señora Wix?
Se oscureció el semblante de Maisie:
—¿Quieres que venga con nosotros?
—Cielos, no: quiero estar contigo a solas.
—¡Asà es como yo quiero estar contigo! —repuso ella—. Como en los viejos tiempos.
—¡Como en los viejos tiempos! —hizo de eco él jovialmente—. Pero me referÃa a si ya le han llevado el desayuno.
—No, nada.