Lo que Maisie sabÃa
Lo que Maisie sabÃa —¡Ah, entonces —exclamó él prontamente— ha tratado de influirte! Yo no la amo a ella, ¿no te das cuenta? Le hago entera justicia —continuó—, pero lo que digo es que no la amo como a ti, y estoy cierto de que no puedes esperar que ello sea de otra manera. Ella no es mi hija… ¡rayos y truenos, camarada! Ni siquiera es mi madre, aunque para mà seguramente habrÃa sido mejor que lo fuese. Estoy dispuesto a hacer por ella lo que harÃa por mi madre, pero nada más. —Su profunda agitación se encauzó en una necesidad de explicarse y justificarse, aun cuando procurara atenuarla y disimularla con risas y bocados y otras campechanÃas parejamente vanas. De repente se interrumpió, atusándose el bigote con bruscos tirones y retornando a la cuestión de la señora de Beale—: ¿Ella ha intentado persuadirte a ti?
—No: conmigo habló muy poco. Realmente poquÃsimo —completó Maisie.
A Sir Claude esto pareció extrañarlo:
—¿Únicamente ha sido dulce con la señora Wix?
—¡Tan dulce como el azúcar! —exclamó Maisie.
Pareció divertirlo su comparación, mas no la rebatió; antes bien, emitió, en señal de conformidad, un pequeño sonido inarticulado y comentó: