Lo que Maisie sabÃa
Lo que Maisie sabÃa —Oh, eso sà que no puedo pretender saberlo. Lo ignoro. Todos tenemos nuestras propias dificultades.
Para Maisie, aquella verdad fue más impresionante en este momento que nunca anteriormente.
—¿Quién me dará clases entonces? —preguntó.
Sir Claude se echó a reÃr:
—¿Es mucho lo que te enseña la señora Wix?
Ella sonrió tenuemente; sabÃa a qué se referÃa él.
—No es demasiado.
—Es demasiado poco —repuso él—; tan poco que es otra de las cosas que hemos de considerar detenidamente. Probablemente no te buscarÃamos más institutrices. Para empezar, no estarÃamos en situación de contratar una, una que valiera la pena. Las que valdrÃan la pena no servirÃan —explicó bastante embarulladamente—. Me refiero a que no permanecerÃan mucho tiempo con nosotros… ¡ay! Nosotros mismos te educarÃamos. Especialmente yo. Ya ves que ahora pueda ahora no tengo que preocuparme… de lo que antiguamente me preocupaba. No habré de hacer las cosas a escondidas, ella podrá mostrarse públicamente conmigo. Ahora nuestra relación, desde todos los puntos de vista, es más reglamentaria.