Lo que Maisie sabía
Lo que Maisie sabía La visión del extremo al que ella lo había arrastrado absorbió a nuestra pequeña mientras, para preguntar cuánto debía, Sir Claude llamaba al camarero y luego sacaba una moneda de oro que el hombre se llevó prometiendo traerle inmediatamente el cambio. Sir Claude lo miró alejarse y entonces reanudó la conversación:
—¿Qué mujer podría tener menos que reprocharle a servidor? Quiero decir en lo que respecta a ella personalmente.
Maisie desarrolló la cuestión:
—En efecto. ¿Cómo podría ella tener menos que reprocharte? Conque ¿cómo estás tan seguro de que volverá a Londres?