Lo que Maisie sabÃa
Lo que Maisie sabÃa —¡Es cierto, es cierto! —dijo Maisie en un arranque de vehemencia—. Yo fui quien os unió.
De Sir Claude brotó la más extraña de las carcajadas:
—¡Tú fuiste quien nos unió, vaya que sÃ! —Y suavemente le acarició los hombros.
La señora Wix era dueña de la situación hasta tal punto que tenÃa reservado un sarcasmo distinto para cada uno de los presentes.
—¡Y ahà los tienes, ya lo ves! —le comentó a su educanda con voz cargada de intencionalidad.
—¿Estás dispuesta a renunciar a él? —insistió Maisie para la señora de Beale.
—¿En beneficio de ti, abominable monstruita? —inquirió con indignación la interpelada—. ¿Y también en beneficio de esta diabólica vieja desvariante que ha inflamado con su malignidad tu estúpido cerebrito? ¿Es que has sido una odiosa hipócrita durante todos estos años en que me he matado por conquistar tu amor y en que he estado creyendo ilusamente haberlo conquistado?
—Yo amo a Sir Claude: lo amo a él —respondió Maisie con la incómoda sensación de parecer estar dando a entender que venÃa a ser lo mismo. Sir Claude habÃa seguido palmeándole los hombros, y en realidad aquellas palabras eran una respuesta a sus palmaditas.