Lo que Maisie sabÃa
Lo que Maisie sabÃa —SÃ, querida, no he renunciado a ti —le dijo finalmente Sir Claude a la señora de Beale—, y si permites que considere como testigos solemnes a nuestras amigas aquà presentes no tengo inconveniente en darte mi palabra de que nunca renunciaré a ti. ¡Ahà queda eso! —exclamó gallardamente.
—¡Él no puede! —comentó trágicamente la señora Wix.
Erguida y montaraz aun en la derrota, la señora de Beale desvió violentamente su hermoso rostro.
—¡Él no puede! —repitió burlonamente.
—¡Él no puede, no puede, no puede! —El alegre énfasis de Sir Claude acabó por imponerse triunfalmente.
La señora de Beale aceptó todo aquello, pero sin embargo no se apartó de su puesto; ante lo cual Maisie le preguntó a la señora Wix:
—¿No vamos a terminar perdiendo el barco?
—SÃ, vamos a terminar perdiendo el barco —le recalcó la señora Wix a Sir Claude.
Mientras tanto la señora de Beale se encaró con Maisie.
—¡No sé qué pensar de ti! —espetó.
—Adiós —le dijo Maisie a Sir Claude.
—Adiós, Maisie —contestó Sir Claude.
La señora de Beale se retiró de junto a la puerta.