Lo que Maisie sabÃa
Lo que Maisie sabÃa —Entonces también lo he hecho contigo y con ella: yo os he unido a vosotros.
—¡Ya lo creo! —dijo Sir Claude riendo—. Y más que a nadie, palabra. ¡Oh, vaya si lo has hecho con nosotros! ¡Ojalá consiguieras (como ya te dije aquel dÃa, ¿recuerdas?) hacerlo conmigo y con tu madre!
La niña se asombró:
—¿Uniros a ti y a ella?
—Ya sabes que estamos desunidos; por entero. Pero yo no deberÃa contarte estas cosas; sobre todo teniendo en cuenta que tú jamás podrás unirnos… precisamente tú eres la menos indicada. No, amigo mÃo —continuó el joven—; ahà te estrellarÃas. Pero no importa: saldremos adelante de un modo u otro. Lo fundamental es que tú y yo somos estupendos.
—¡Somos estupendos! —hizo de eco Maisie con devoción. Pero al momento siguiente, a la luz de lo que él habÃa dicho hacÃa un momento, preguntó—: ¿Cómo podrÃa abandonarte yo nunca? —Era como si de alguna forma fuera ella quien debiera hacerse cargo de él.
La sonrisa de él estuvo en debida consonancia con los anhelos de ella:
—¡Oh, caramba, no te verás en esa situación! No se derivará hacia ese punto.
—¿Quieres decir que te vendrás conmigo cuando yo ya no tenga más remedio que marcharme?
Sir Claude meditó: