Lo que Maisie sabÃa
Lo que Maisie sabÃa —¿Para recuperarme? Vaya, y ¿no podrás ir a visitarme allá?
—¡Oh, con seguridad!
Aunque Maisie se habÃa desprendido de algunas caracterÃsticas de la infancia, conservaba aún toda la afición infantil a las promesas nÃtidas:
—O sea que vendrás a verme. Y vendrás con frecuencia, ¿verdad? —insistió; mientras estaba hablando, la puerta se abrió para dar paso al retorno de la señora Wix. Ante lo cual Sir Claude, en lugar de responder a la pregunta, le dirigió a Maisie una mirada que la hizo callar y quedarse perpleja.
Cuando por fin él volvió a hallarla convenientemente a solas, sin embargo —lo cual tardó bastante en ocurrir—, retomó la conversación prácticamente en el mismo punto donde la habÃan dejado:
—Ya comprendes, guapÃsima, que aunque yo podré ir a visitarte a casa de tu padre, sin embargo no es lo mismo que la señora de Beale venga a visitarte aquÃ. —Ante esta declaración Maisie asintió solÃcitamente, aunque fue consciente de que sin ayuda apenas habrÃa sabido decir en qué consistÃa exactamente la diferencia. Se dio cuenta de lo mucho que su padrastro se estaba preocupando por ahorrarle, como decÃa él con su acostumbrada chistosidad, las turbaciones de hacerla especificarla—. Posiblemente yo conseguiré ir a casa de la señora de Beale sin que tu madre se dé cuenta.