!Pobre Richard!
!Pobre Richard! Richard la tomó y la llevó a sus labios. Ella la retiró al sentir su contacto.
—Ahora debes dejarme —dijo ella—. ¿Has venido a caballo?
—Mi caballo está en el pueblo.
—En tal caso, puedes volver siguiendo el rÃo. Buenas noches.
—Buenas noches.
El joven se alejó, y Miss Whittaker permaneció un instante inmóvil viendo cómo desaparecÃa con las últimas luces del crepúsculo.