!Pobre Richard!
!Pobre Richard! —Mi pregunta estaba en condicional —dijo el mayor—, y la respuesta que me ha dado es también condicional. Me está bien. Asà pues, hablaré claramente, Miss Whittaker. ¿Es algo que desea para sà misma, sà o no? O para decirlo todavÃa más claro: ¿me quiere o no?; pero reconozco que mi valentÃa no llega a eso, con lo cual le pregunto: ¿puede amarme? Me contentarÃa incluso una vez más con utilizar el condicional y le preguntaré: ¿podrÃa hacerlo? Aunque, en definitiva, no sé qué hipótesis razonable puede ocultarse detrás de ese condicional. No soy tonto hasta el punto de preguntar a una mujer —sobre todo a una mujer como usted— que me quiera en condicional. Sólo puede contestar en indicativo, con un sà o un no. No la molestarÃa para obtener un sà o un no si no pensara que le he dejado el tiempo suficiente para tomar una decisión. No hace falta tanto tiempo para aprender a conocer a Robert Luttrel. No pertenezco a la noble especie de los seres insondables. Hace ya varias semanas que somos más o menos Ãntimos, y como tengo la sensación, Miss Whittaker, de haber mostrado lo mejor de mÃ, doy por hecho que si no siente usted interés por mi persona ahora, no lo sentirá de aquà a un mes, cuando haya descubierto mis defectos. SÃ, Miss Whittaker, le puedo decir solemnemente —dijo el mayor con una emoción auténtica— que le he mostrado lo mejor de mà mismo, como se lo exige el honor a cualquier hombre que se acerque a una mujer con la disposición que yo he tenido respecto a usted. He hecho todo lo posible por complacerla —Luttrel hizo una pausa—; sólo puedo decir que espero haberlo conseguido.