El Libro de Mormón
El Libro de Mormón 8:29 Y después de rechazar tan grande conocimiento, hijo mío, deben perecer en breve, para que se cumplan las profecías que hablaron los profetas, así como las palabras de nuestro Salvador mismo.
8:30 Adiós, hijo mío, hasta que te escriba, o te vuelva a ver. Amén.
La segunda epístola de Mormón a su hijo Moroni.
Comprende el capítulo 9.
Tanto los nefitas como los lamanitas se han depravado y degenerado—Se torturan y se asesinan unos a otros—Mormón suplica que la gracia y la bondad de Dios acompañen a Moroni para siempre. Aproximadamente 401—421 d.C.
9:1 Mi amado hijo, te escribo otra vez para que sepas que estoy vivo todavía; pero escribo algo de aquello que es penoso.
9:2 Porque he aquí, he tenido una reñida batalla con los lamanitas, en la cual no vencimos; y Arqueanto ha caído por la espada, y también Luram y Emrón; sí, y hemos perdido un gran número de nuestros mejores hombres.