El Libro de Mormón
El Libro de Mormón 9:26 Y la gracia de Dios el Padre, cuyo trono está en las alturas de los cielos, y de nuestro Señor Jesucristo, que se sienta a la diestra de su poder, hasta que todas las cosas le sean sujetas, te acompañe y quede contigo para siempre. Amén.
Se recibe un testimonio del Libro de Mormón por el poder del Espíritu Santo—Los dones del Espíritu se dan a los fieles—Los dones espirituales siempre acompañan a la fe—Las palabras de Moroni hablan desde el polvo—Venid a Cristo, perfeccionaos en Él y santificad vuestras almas. Aproximadamente 421 d.C.
10:1 Y ahora yo, Moroni, escribo algo según me parezca bien; y escribo a mis hermanos los lamanitas; y quiero que sepan que ya han pasado más de cuatrocientos veinte años desde que se dio la señal de la venida de Cristo.
10:2 Y sello estos anales, después que os haya hablado unas palabras por vía de exhortación.
10:3 He aquí, quisiera exhortaros a que, cuando leáis estas cosas, si Dios juzga prudente que las leáis, recordéis cuán misericordioso ha sido el Señor con los hijos de los hombres, desde la creación de Adán hasta el tiempo en que recibáis estas cosas, y que lo meditéis en vuestros corazones.