El Libro de Mormón
El Libro de Mormón 8:24 Y he aquí, he sido llamado para predicar la palabra de Dios entre todo este pueblo, de acuerdo con el espíritu de revelación y profecía; y estuve en esta tierra, y no quisieron recibirme, sino que me echaron fuera y estaba a punto de volver las espaldas a esta tierra para siempre.
8:25 Mas he aquí, se me ha mandado que vuelva otra vez y profetice a este pueblo; sí, y que testifique en contra de ellos concerniente a sus iniquidades.
8:26 Y ahora bien, Amulek, bendito eres tú porque me has alimentado y hospedado; porque tenía hambre, pues había ayunado muchos días.
8:27 Y Alma permaneció muchos días con Amulek, antes de empezar a predicar al pueblo.
8:28 Y sucedió que el pueblo se envileció aún más en sus iniquidades.
8:29 Y llegó la palabra a Alma, diciendo: Ve; y también di a mi siervo Amulek que salga y profetice a este pueblo, diciendo: Arrepentíos, porque así dice el Señor: A menos que os arrepintáis, visitaré a este pueblo en mi ira; sí, y no desviaré mi furiosa ira.
8:30 Y salió Alma, y también Amulek, entre el pueblo para declararle las palabras de Dios; y fueron llenos del Espíritu Santo.