Roberto el pirata o el nieto del diablo
Roberto el pirata o el nieto del diablo —¡Ah, señor!-exclamó la viuda—, os ruego que manifestéis al monarca mi agradecimiento, sin perjuicio de que, tanto mis hijos como yo, iremos a arrojarnos a sus plantas y a bendecirle. Mi desdichado esposo! fué lo único que nos pidió momentos antes de morir.
—Y bien veis que se le hace justicia.
—Es cierto; no esperaba menos del corazón magnánimo de su majestad.
—Y de vuestras gestiones, que el cielo os premie-dijo Pedro.
—Ahora, lo necesario es que no os impacientéis— prosiguió Vázquez—; el proceso tiene que ser largo; ; pero por el pronto debéis daros por satisfechos sabiendo que el matador de don Juan, en vez de hallarse en un perÃodo de grandeza, expÃa su delito en una prisión de la que no saldrá con vida.
—¡Ah, señor! Bástanos por ahora el castigo que, se le ha impuesto, y comprendemos que la comprobación dé su crimen exige averiguaciones.
Mateo Vázquez salió de la casa la viuda,
Apenas estuvo doña Paula a solas con sus dos hijos se arrojó en sus brazos.