Roberto el pirata o el nieto del diablo
Roberto el pirata o el nieto del diablo —Es el mejor.
—¿Y los ciento cincuenta escudos?
—Te serán abonados en seguida.
—Dame esta noche la mitad, y luego que haya realizado tu deseo, percibiré el resto.
Carranza sacó un bolsillo y entregó al Bravo lo que le pedÃa.
—Trato hecho. No olvides qué mañana a las siete, te espero aquÃ.
—Debo advertirte que no podré acompañaros sino a una respetable distancia.
—¿Porqué?
—Porque don Luis de Acevedo me conoce mucho; y si errabais el golpe...
—Eso es difÃcil-respondió el espadachÃn, echándose hacia atrás su ancho sombrero—; pero no es un óbice que no vengas.
—Iré, pero en las condiciones que te he dicho.
—Como te plazca. Y dile a ese hidalgo que únicamente por ser recomendación tuya, acepto las pequeñas proposiciones que me has hecho.
—No te arrepentirás.
—¿ Habrá propina?
—Es posible. Tú cumple bien, y de seguro que ese caballero no reparará en entregarte alguna buena gratificación.