Roberto el pirata o el nieto del diablo
Roberto el pirata o el nieto del diablo —Basta. Tú verás lo que has de hacer. En la inteligencia que si después de la promesa que me has hecho faltas a ella, ya no habrá remedio para ti.
—Descuidad.
—Adiós, pues, Carranza.
—El cielo os guÃe.
Carranza dirigióse a su casa.
—No he escapado de mala-se dijo—. Bien puedo decir que hoy he nacido. Ahora no sirvo más que a PepÃn, aunque el hidalgo Peñalosa me emplume.
Y después de formar este firme propósito, encerróse en su casa.