Roberto el pirata o el nieto del diablo
Roberto el pirata o el nieto del diablo —Les hemos apagado los fuegos a las primeras de cambio... Capitán, no es tan fiero el león como lo pintan.
Y ambos soltaron una carcajada, que era una sangrienta burla, y acaso también una terrible amenaza para los defensores de los fueros.
—Conque, en fin, mi general, ¿.qué es ello?
—Grave cosa, ¡voto al diablo!
—Más grave es la muerte, y he luchado ya cien veces con ella a brazo partido.
—Pues no os habéis visto en lancés tales, ¡vive Dios! —replicó muy serio don Alonso.
—Si no os explicáis pronto, mi general, vais a ponerme más miedo que si fuera un lego de San Francisco.
—Escuchad, señor Juan de Velasco-dijo muy grave el guerrero castellano.
—Soy todo ‘oÃdos.
—Vais a prender al justicia mayor de. Aragón.
—¡Mil rayos!-exclamó el viejo capitán, dando un salto en su asiento—. ¿ Al justicia mayor?
—Lo que oÃs, capitán.
—¿ Pero eso manda su majestad?
—Eso manda.
—Está bien. El rey es el rey.
—La prisión debéis llevarla a cabo mañana mismo. —Esta noche, si quiere mi general.
—No; no debéis hacerle preso en su casa ni en su tribunal; se le ha de detener en la calle.