Roberto el pirata o el nieto del diablo
Roberto el pirata o el nieto del diablo Antes más bien parecían complacerse viendo cómo ardía la parte superior del edificio.
Aquellos dos hombres eran Carranza y Pepín el bohemio.
Sorprendióse mucho Mauricio de verlos, pues ignoraba que durante el crimen hubiera en el interior de la casa más que don Rodrigo y el muerto.
Verdad es-que mal podía haber visto a Carranza, que durante el duelo estuvo oculto prudentemente en otra habitación, como hombre a quien agradaban poco aquellas aventuras que pudiesen costarle la vida.
Pero la sorpresa del hermano de Juan Sinmiedo fué mucho mayor al descubrir, ‘al fulgor que despedían las llamas, las facciones de Pepin.
El, aunque imperfectamente, había visto el rostro de Acebedo, y advirtió la inmensa semejanza que entre él y el bohemio existía.
—¡Pardiez!-se dijo—. Sin duda la herida que le han inferido a ese joven era de poca gravedad, pues de otro modo no se comprende que ahora haya-salido de la casa sin apoyarse siquiera en su compañero. Después de todo más vale así.
Mayor fué todavía el asombro del rapaz viendo que Pepín montó de un salto sobre el brioso corcel que el hijo de la condesa había dejado atado a una de las rejas del edificio.